¿Se hace arte si no se ficciona?

La jornada me dejó interrogantes en relación a mi presente-futura práctica pretenciosa de transformar la realidad. Los que elegimos el psicodrama: ¿Qué realidad transformamos cuando intervenimos en ella? Si ficcionamos la realidad ¿qué transformamos? Y en todo caso ¿cuál es la “utilidad” (entrecomillo porque no se trata de utilitarismos) de ficcionar la realidad? ¿Revolucionamos cuando hacemos de la realidad una ficción? ¿Qué tratamiento hacemos de la realidad?

¿Se hace arte si no se ficciona? ¿Qué es el arte?

1000494_1391550794396326_50506118_nDos palabras quedaron resonando en mí en ese rico debate entre el psicodrama y el teatro participativo: Ficción/realidad (o realidades)… dos formas de hacer con el otro en un escenario –en cualquiera de las dos instancias- creado para transformar. Podríamos decir entonces que siempre hay creación, incluso si no hay ficción, incluso si intervenimos sobre y desde la realidad.  ¿La diferencia entre la inercia de vivir cada día la realidad y ser intervenido sobre la realidad es dada por la conciencia que tenemos sobre esto? ¿Es esta inercia la que pretende hacer temblar el teatro participativo?

Quizás no puedo desprenderme del preguntar que categoriza, pero me apareció el interés por imaginar modos de intervenir distintos en realidades distintas, teniendo en cuenta (o eso por lo menos para mí) que realidad y ficción son, ambas, realidades.

Sava nos dice, en relación al Teatro Participativo:

En ese dispositivo se intenta transgredir todos los comportamientos y vínculos corporales sociales convencionales, para buscar nuevas formas de expresión, de creatividad y comunicación a través del cuerpo, de la comunicación con el cuerpo, porque el cuerpo siempre habla… el cuerpo siempre comunica.

Entiendo sobre esto, la posibilidad de “desadormecer”, despertar la potencia,  las palabras corporales,  las vibraciones, los estares,  siendo yo mismo (el que soy sólo hoy), aquí y ahora en mi realidad, la que elegí (o la que no elegí) ahora para transitar… ¿Con qué criterios elegir un instante donde intervenir desde el teatro participativo para producir algo del orden de lo intempestivo, del acontecimiento? No se, de todos modos, si esa es la pregunta que me quiero hacer.

¿Es este tipo de propuesta la que permite intervenir y revolucionar realidades duras en las cuales sería dificultoso hacer arte, crear,  desde la ficción? ¿Es acaso una elección ideológica? ¿Son las dos cosas y por tanto, coherentes entre sí?

Me pregunto esto y algunas cosas más, incluso intentando escaparle a mi ser marxista tan arraigado para pensar un más allá de la realidad material.

Siento que en este enredo de preguntas que quedaron resonando en mí (ahora que las escribo, con un poco más de cuerpo) se puede abrir nuestro abanico de posibilidades a la hora de pensar nuestra práctica cotidiana como “trabajadores de la transformación”.

Nati Q
Resonancias de la jornada de Junio de 2013.-

 

 

 

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